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    7 Kommentare

    1. SentientYoghurt on

      Como piratilla de pueblo, me identifico mucho con lo que escribe. Aún recuerdo bajarme las bandas sonoras de El Quinto Elemento y Gladiator en el breve tiempo que funcionó Napster. Después llegó el adsl y emule (que, por cierto, funciona mejor que nunca para cosas „mainstream“, aunque ya no tenga las rarezas de sus años dorados) y la abundancia absoluta.

      La revolución de las copiadoras de cd caseras, algo anterior, también fue la hostia. Cuando bajaron a 300€, unos colegas se juntaron para comprar una e hicieron buen negocio. Recuerdo esos Traxdata dorados que valían 2000 pelas al principio y posteriormente los princo y verbatim baratos que se compraban a menos de 1€.

      Reconozco que desde las plataformas de streaming, mi „vidiógenes“ se ha reducido bastante, pero aún procuro descargar y conservar las cosas que más me gustan, dado que nunca te puedes fiar de que lo retiren de catálogo (como Westworld en HBO, por poner un ejemplo).

    2. El poder e influencia de la cultura está muy por encima de las leyes de copyright.

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